En el cementerio Jardines de la Eternidad del Norte, ubicadas en el kilómetro 5 de la vía a Puerto Colombia, Atlántico, familiares, amigos, colegas, artistas y seguidores de Alfonso Lizarazo, le dieron el último adiós, a un hombre considerado como una de las figuras más influyentes de la televisión colombiana.

Tras las exequias, sus restos fueron llevados a cremación, tal como lo dispuso su familia. César Corredor, comediante, recordó al creador de Sábados Felices como el hombre que impulsó sus carreras y marcó generaciones de artistas con su disciplina, exigencia y defensa del humor familiar.

«Era como un padre para mí, la verdad. Don Alfonso siempre nos enseñó primero a luchar por nuestros sueños, a creer en nuestro talento y a saber colocar las fichas. Yo siempre lo relaciono con un técnico de fútbol porque supo colocar, potenciar las falencias, las virtudes de cada persona: hasta ahí usted puede llegar, usted puede dar más; a exigirnos puntualidad, a llegar con nuestra letra aprendida y, sobre todo, a llevar siempre el humor sano a un programa en familia que era Sábados Felices».

Fuente: Margarita Beleño