Un grupo que supera las 300 personas en todo el planeta comparte una condición inusual: tras ser declaradas legalmente muertas, sus cuerpos se encuentran almacenados a temperaturas criogénicas extremas en tanques con nitrógeno líquido, a la espera de que los avances de la ciencia y la tecnología médica permitan algún día curar las enfermedades que acabaron con sus vidas y devolverlos a la conciencia.

Esta práctica, conocida como criopreservación, consiste en enfriar el cuerpo humano inmediatamente después del fallecimiento clínico para evitar la descomposición celular. A través de la sustitución de la sangre por soluciones anticongelantes (vitrificación), los tejidos se conservan a unos -196 °C en instalaciones especializadas, operadas principalmente por fundaciones en Estados Unidos y Europa como Alcor Life Extension Foundation y el Cryonics Institute.

El perfil de los llamados «pacientes criopreservados» es diverso: incluye desde científicos y entusiastas de la tecnología hasta personas comunes que decidieron firmar un contrato en vida y pagar costosas pólizas o fondos de preservación. Entre los casos más conocidos a lo largo de las décadas figuran tanto adultos mayores fallecidos por patologías degenerativas como víctimas de enfermedades raras que apostaron por esta alternativa ante la imposibilidad de cura en su época.

Sin embargo, la comunidad científica mantiene un escepticismo profundo frente a esta técnica. La gran mayoría de los biólogos y médicos recalcan que, hasta la fecha, no existe ninguna evidencia empírica ni tecnología viable que permita revertir el daño celular masivo provocado por la congelación y descongelación de tejidos complejos, especialmente a nivel de las conexiones neuronales del cerebro.

A pesar de las críticas y de los enormes vacíos éticos, legales y médicos que plantea la criopreservación, los defensores de esta industria aseguran que los avances en nanotecnología y medicina regenerativa de las próximas décadas podrían convertir lo que hoy parece ciencia ficción en una realidad clínica.