Alegando razones “personales y judiciales”, el expresidente y líder natural del Centro Democrático dejó en el aire su asistencia a la posesión de Abelardo de la Espriella en Cali el próximo 7 de agosto.

“Lo de Cali yo lo sustraigo de la política, porque no tengo ninguna prevención (…) ustedes saben que mi situación personal no es fácil, mis queridos amigos”, dijo en la emisora, al tiempo que intentó evitar que su ausencia se interpretara como un distanciamiento con De la Espriella.

Más allá de la explicación, el anuncio podría tensionar la tregua tácita que el uribismo y el abelardismo habían construido tras semanas de choques personales y jurídicos. En ambos sectores, esa distensión se entendía como una apuesta de largo plazo.

Las diferencias entre la derecha. En línea con Paloma Valencia, quien viene de perder las últimas presidenciales, Uribe aprovechó la entrevista para profundizar la distancia ideológica entre el uribismo y la nueva derecha populista.

“Nos toca trabajar mucho”, admitió cuando le preguntaron sobre una posible desbandada de uribistas hacia Defensores de la Patria, que desde ayer, con personería jurídica, compite en propiedad con el Centro Democrático.

Paloma Valencia ya había empezado a trazar esa frontera este fin de semana al decir que el Centro Democrático “no es un partido de derecha” y criticar las ideas económicas libertarias que inspiran al nuevo gobierno.

“Espiritualmente no pertenezco, materialmente tampoco”: Cabal. La exsenadora María Fernanda Cabal dio por rota su relación con el Centro Democrático, el partido en el que construyó toda su carrera política. Aunque dijo que aún no ha presentado la renuncia, aseguró que ya no comparte “la confusión doctrinaria” que, según ella, quedó al descubierto en un foro interno.

“Quiero solicitar la escisión de mi partido porque fui no solo fundadora, sino una gran electora”, dijo. Su apuesta ahora es Democracia y Libertad, un proyecto que, según contó, viene construyendo desde hace 15 años.

Si prospera la escisión, sería otro partido más en una derecha cada vez más fragmentada. Se sumaría a Defensores de la Patria, que acaba de obtener personería jurídica, y a Bolivarianos, el movimiento de Carlos Alonso Lucio, que también espera el visto bueno del CNE.

Sobre la posesión, Samper y Santos quedaron por fuera. Aunque por tradición los expresidentes vivos son invitados a la ceremonia, Semana reveló que De la Espriella vetó a Ernesto Samper por el Proceso 8.000 y a Juan Manuel Santos por sus diferencias sobre el Acuerdo de Paz.

Hasta ahora, los expresidentes que sí asistirán son César Gaviria, Andrés Pastrana e Iván Duque.