El Sistema de las Naciones Unidas en Colombia expresó su profunda preocupación y exigió una investigación exhaustiva tras el fallecimiento de Donovan Balanta, un ciudadano de 34 años que perdió la vida luego de ser sometido a un violento procedimiento de detención por parte de integrantes de la Policía.

Los hechos, que han generado rechazo nacional e indignación en sectores sociales, ocurrieron en el sector de Caracolí (en los límites entre el sur de Bogotá y Soacha), cuando uniformados atendieron una riña. Videos ciudadanos divulgados en redes sociales evidenciaron presuntos excesos de fuerza, golpes reiterados y el uso de dispositivos de control (taser) cuando la víctima ya se encontraba reducida. Horas después del operativo, Balanta ingresó sin signos vitales a un centro asistencial.

El llamado de Naciones Unidas y la Defensoría

A través de sus canales oficiales, la ONU recordó un principio fundamental en materia de derechos humanos: la seguridad y la vida de toda persona privada de la libertad o bajo custodia recae enteramente sobre el Estado. Asimismo, el organismo internacional solicitó que las autoridades competentes apliquen estrictamente los estándares internacionales sobre el uso legítimo de la fuerza y las armas de fuego.

Por su parte, la Defensoría del Pueblo se sumó al monitoreo del caso e indicó que evaluará posibles indicios de perfilamiento racial y discriminación en el operativo, advirtiendo sobre la necesidad de proteger a los jóvenes de comunidades vulnerables frente a prácticas desproporcionadas de la autoridad.

Medidas institucionales

Ante la presión de organizaciones defensoras de derechos humanos y familiares —quienes realizaron plantones exigiendo justicia—, la Policía Nacional confirmó que siete uniformados involucrados en el procedimiento fueron apartados de sus cargos. El expediente fue remitido a la Fiscalía General de la Nación y a la Inspección General para determinar las responsabilidades penales y disciplinarias que correspondan.